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Vive y Deja Vivir

Mis cositas

Sinvergüenza

Según la RAE, sinvergüenza vendría a ser un pícaro o bribón, y si quitamos el "sin", usease, sólo vergüenza, entre otras cosas, sería "Turbación del ánimo, que suele encender el color del rostro, ocasionada por alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante, propia o ajena".

Algo de eso hay, pues llevo un mundo sin escribir. Pero ni se han enrojecido mis tiernas mejillas, ni puede considerarse que esté yo sin honor, hundida en la ignominia. Vamos todo este rollo para intentar explicar lo inexplicable. Que hace mucho que no escribo, vaya. Y no es que no haya cosas que contar.

Ni me pasé por aquí a escribir que mi niño hermoso nació hace 4 meses y 3 semanas Risa. Y vino con un pan debajo del brazo, como todos los bebés nacidos en España desde el 1 de julio del pasado año Dinero boca.

La experiencia, si te lo estás pensando, vale la pena. Aunque las primeras 6 semanas me las pasé buscando el ticket, para ver de cuánto era el período de devoluciones. Al principio lo regalaba, hacia el tercer mes sólo lo alquilaba, y ahora me conformo con que su padre me lo tenga un ratito mientras yo hago nada.

No prometo nada, pero intentaré pasarme más a menudo, por aquello de que lo que no escribo, lo olvido. Y es una época realmente estupenda, sin trabajar (de excedencia, gracias Zapatitos), aún en casa de mi madre, que me ha ayudado un montón, de nuevo de novia del papá del nene, mi bomboncito grande, más delgada que cuando me quedé embarazada, y dedicándome a gastar todo lo que puedo y más en ebay. O sea, que tiempo de escribir tengo. Así que, sin vergüenza, sin pudor y sin arrepentimiento, conseguiré enmendarme, y dejar testimonio de esta mi vida, alucinante y única (hay que autojalearse, que sólo tengo esta)

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Ermitaña

Ermitaña

No me he ido. No me he muerto. Sólo es que la mayor parte de mi tiempo, que no es mucho, está dedicado al trabajo.

Sé que no es excusa, pero así es la vida. Y este blog es sólo uno de los aspectos de mi vida que me interesan. Hay otras cosas.

Hoy terminé una novelita romántica (Tiempo para recordar, de Ann Williams), sigo construyendo casas con Los Sims (una gótica, para más señas), he vuelto a la música de mi juventud (¡y que vivan los Hombres G!) y estoy intentando superar mi adicción a ebay (¡benditas miniaturas de perfumes!)

Prometo volver, leer, poner mis nuevas fotos, contar mis cosas, surcar este ancho mar y dejaros comentarios...

Pero no hoy. Hoy es sólo el momento de decir que no me he ido, ni me he muerto.

Tic-tac, tic-tac

Tic-tac, tic-tac

¿Salir o no salir? That's the question!

Creo que este va a ser el primer año que no salga a bailar después de las uvas. Me siento vieja y gorda, perezosa y atada. Salir, ¿para qué? Gastarme un pastón, pintarme los ojos (como algo especial), conducir con el alcohol aún en las venas (y teniendo en cuenta lo que me ha pasado hoy - léase, ir desde mi casa al carrefour con el freno de mano puesto!!!-), acostarme tardísimo, levantarme aún más tarde, arrastrarme durante todo el día....

Pero, por otra parte, cabe la posibilidad de encontrarme con mis primas en nuestra disco, veré a un montón de gente que hace meses que no veo, saldré sin mi bomboncito, y, con suerte, mañana alguien le contará que me vio, no me quedará la sensación de que me perdí algo importante, me pondré mi nueva camisa y me sentiré fabulosa,...

En fin, dudas y dudas que ahora mismo, con el estómago vacío, no puedo resolver. En el comedor me esperan buenas viandas preparadas por mi mami, y mi familia, y también buenos deseos para el año que entra... ¡¡¡FELIZ AÑO 200'7% y que todos vuestros deseos (y los míos) se cumplan!!!. Sé que ya lo deseé ayer, pero nunca es demasiado.

Primer aniversario y un año especial

Primer aniversario y un año especial

No creí lograrlo, pero sí... ¡feliz aniversario, Vive y Deja Vivir! Hace un año de mis primeros posts. Por fin me había lanzado, y pensé que escribiría mucho, que mis escritos tendrían millones Riendo de comentarios, que postear absorbería toda mi existencia,... bla, bla, bla. Me encanta la blogosfera, pero me encantan otras muchas cosas, y como mujer, soy inconstante y voluble.

En un año me han pasado un montón de cosas a nivel personal, amores, desamores, desengaños y sorpresas muy agradables. He conocido un montón de gente, dentro y fuera de internet, y me he reído mucho. Así que puedo decir que ha sido un buen año. Y como mi cumpleblog coincide con el fin de año, bueno, casi, os deseo un FELIZ 200'7%.

Por cierto, que no lo había dicho, espero seguir algún tiempo más por aquí. Seguro que, algo tendré que contar Sorprendido.

Chocolates y otras desvergüenzas

Chocolates y otras desvergüenzas

Al final esos 9 días de descanso, se han convertido en una tremenda adicción a Los Sims 2, que no me han dejado tiempo de nada. Incluso he pensado reconvertir este blog en un homenaje a frikisimlandia, jejejje.

Nunca he sido de volverme loca por un videojuego, pero cuando hasta sueñas con cuadrar los horarios de unos personajillos que no hacen más que pedirte ir al baño, tener más amigos, o llenarse la barriga con la condición de quemar la cocina, y ver en cada edificio de la calle una posible idea para construir un solar.... ummmm.... creo que tengo una nueva adición.

Esa, y el chocolate, ya sabéis por qué. Estoy pensando en decirle a mi bomboncito que conozca a mi madre. Si pasa el trance, este me dura para siempre. Y es que eso de conocer a la familia de la pareja, puede parecer muy romántico, pero en el fondo, es algo temible.

Si lo presento, eso quiere decir que iríamos en serio. Y como ya he ido en serio tantas veces, sé que todo se acabará más pronto que tarde.

Bueno, bueno, me entran los sudores fríos.... Si pudiera, me iría a jugar, pero no estoy en casa. En fin, ya queda menos.

Trabajar para vivir

Trabajar para vivir

Los que me conocen, saben que yo sólo quiero ser una de dos cosas:

1. Obscenamente rica

2. Esposa de un señor obscenamente rico.

Mientras mi sueño no se cumple, y conste que yo sigo jugando a La Primi y al Euromillón, trabajo, trabajo y trabajo... muchas horas gratis.

El componente social de mi trabajo, hace que una curre hasta con una sonrisa. Pero igual sigo sin tiempo para escribir, para leeros, para hacer la compra, poner la lavadora o salir al balcón a fumarme mis cigarritos a una hora decente...

En fin, espero no abandonar definitivamente el blog, porque a mí, esto me gusta. Y como la primera semana de diciembre tengo.... rrrrrrrrrrrrr, ¡tachán! 9 días seguidos de descanso, espero, ... eh, ... supongo..., que podré ponerme al día con los miles de posts que habéis ido escribiendo en este mes en el que yo estoy agotá. Bloglines me chiva que tengo... Sorprendido 448 mensajes de mis imperdibles y  1592 del resto.... va a ser que no.

¿Hola, hola? ¿Hay alguien ahí fuera?

Explorando mi yo interior

Explorando mi yo interior

Casi se me olvida!!! Hoy es fin de año. Que no, que no estoy desvariando. Lo que pasa es que hace un par de años, más o menos en el fin de mi desvinculación mental con la religión, una que está bien enseñada, y no puede borrar de un plumazo toda la tradición católica y religiosa familiar, decidió, digámoslo así, explorar nuevas vertientes de la fe. La culpa la tienen películas como Jóvenes y Brujas, Las brujas de Eastwick o Prácticamente magia.

Soy muy curiosa, y aunque el horóscopo no me lo creo, fui a dar con alguna que otra página wicca, que me hizo intensamente "pagana" Guiño.  Y allí me véis haciendo rituales, comprando velas e inciensos e investigando sobre las fases de la luna, las mejores hierbas para el dinero (¡cómo no!)  y hasta estudiando el tarot y las runas.

Así que esta noche, en la que algunos celebran Halloween, no podemos dejar de echar un vistazo a los posibles orígenes de esta fiesta, en concreto, Samhain, noche de los espíritus. Y de paso, amigos y amigas brujas, bailad desnudos, poned incienso, emborracharos con zumo de uva y, en todo caso, no dejéis de ver alguna película de las que he mencionado, si acaso con unas buenas palomitas, que mañana es fiesta, y no hay que madrugar.

Otro día os cuento por qué abandoné esta religión también.

!Feliz año nuevo!

Odisea (siguiente capítulo)

Odisea (siguiente capítulo)

No, no he desaparecido del mapa. Sólo he desacelerado un poco, como la subida de precios de las viviendas, jejeje. En fin, que, desanimadísima por la situación del mercado inmobiliario, de pronto, se me hizo la luz: si no puedo cambiarme de población (que en realidad son 5 km y un suicidio económico), pues me compro un cochechito, y acorto las distancias y los tiempos. Vamos, pensando en el futuro.

Aquí tengo que confesar que en mis 15 años de permiso de conducir, pues nunca he tenido coche, y apenas conduje al principio, y después, sólo obligada. Así que será toda una experiencia... para mí, y para el resto de los conductores...

Y empezó mi calvario. Primero elígete un coche que puedas pagar, que se acople a tu situación actual y futura. Hecho. Me costó, me paseé por los concesionarios virtuales y físicos de los llamados minicoches. Una semana y media después encontré lo que quería. Por cierto que no os engañen: "desde 7.XXX,89 euros" significa te vendo una caja con ruedas, y si quieres más cosas, como puertas, comodidad o seguridad, ya te iré subiendo el precio, ya.

Después, que si el seguro, que si la financiación, que si te falta este papel, que si con tu nómina indefinida y piso en propiedad, no es suficiente para pedir un poco más y arreglar mi casita un poco, y que es necesario que tu madre, no sólo te avale, si no que aparezca como titular, y además debes dejar en depósito un riñón... o dos...

Pero no me rindo, ya os contaré si esta semana consigo pasearme ya con mi cochecito, o tengo que decir un taco.

Días extraños

Días extraños

No por nada. Realmente, estoy bien. La familia, bien, gracias; y los amoríos, je, je, je, tampoco me puedo quejar. Mi bomboncito es una ricura. Pero esa sensación de no vivir nada especial, hace que no tenga, a nivel personal, gran cosa qué contar. Mis reflexiones están, en estos días, centradas en si o si no es un problema la diferencia de edad en el amor. Sé que soy repetitiva, pero, es algo que me ronda la cabeza. Tampoco mucho, eh.

Por otro lado está... el mundo. No el periódico, sino este planeta absurdo en el que vivo. Cada noticia que llega a mis orejas, es más escalofriante que la anterior. Y, no sé si será el otoño, que nunca me había pasado, pero todo golpea con fuerza mi sensibilidad.

Y en último lugar... el tiempo, ese que ya no tengo. Ha sido empezar a trabajar en horariodeinfienno y ya no tengo tiempo de ná. En fin... virgencita, ¡que me quede como estoy! 

Mi gato

Mi gato

En estos días se habla por ahí del maltrato animal. Algo que no entiendo, no comparto, censuro y condeno.

Yo tengo un gato que se llama Miu, aunque maldito el caso que me hace. A diario tiene la mejor comida y agua fresca, dispone de un cuarto para el solo, con sofá incluido, le compré un rascador, pero, no, a él le gusta afilarse las uñas en el sofá del comedor, subirse sobre la tele y el dvd (que hace equilibrios sobre esta), esconderse debajo de la mesa o de mi cama cuando me tengo que ir a trabajar y dormir junto a mí la siesta los fines de semana.

Eso sí, desde pequeñito dispone de un pulverizador de agua sólo para él, porque en un portal, ví que no hay que pegarles, sólo enseñarles. Y basta agitar el cacharro, y amenazarle con un buen chorro de agua en los morros, para que salga corriendo, y vuelva una y otra vez para continuar el juego. La verdad, él siempre gana.

Supongo que con cada animal habrá unas pautas, para tener una buena convivencia, una buena relación amo-mascota (o mascota-sierva).  Pero ellos no pidieron estar con nosotros, nosotros los elegimos, y lo menos que merecen es cariño, tiempo, higiene y alimentación.

Esto es un pequeño homenaje a mi gato y a todas las mascotas queridas, a todos los pobres animalitos que tienen malos dueños, a todos los dueños buenos, y a todos los (malditos) dueños malos.

Declaración Universal de mis DDHH

Declaración Universal de mis DDHH

Ahora que Ikea (¿cuándo, por fin, llegará a Valencia, eh? eh? eh?) ha lanzado una fabulosa campaña de publicidad en la que, más que nunca, puedes hacer lo que te dé la gana en tu casa, que para eso es tuya, reunida en asamblea conmigo misma, estoy elaborando un borrador de mis derechos (y obligaciones) humanos... que algunos de no sé qué organismo ya los redactaron e ilustraron, pero no se yo....

Artículo 1. Tengo derecho a vivir y la obligación de dejar vivir a los demás. Esto incluyen el derecho a elegir dormir en diagonal en mi camita de 1.35*1.90 o repantingada en mi sofá; a compartir este último con mi gato; y la primera, a veces y si quiero, con mi bomboncito.

Artículo 2. Tengo derecho a dejar los platos de la cena en el fregadero hasta la mañana siguiente. Y no utilizar la escoba más de 1 vez a la semana. Este derecho es opcional y compatible con mi nueva inquietud de hacer la camita anterior todas las mañanas (¿qué me estará pasando?)

Artículo 3. Tengo derecho a disfrutar de un ocio de calidad. Mientras tanto me conformo con la tele por cable y el internet de banda ancha. Esto incluye el derecho a que no me roben todos los meses del buzón la revista de programación, y, por supuesto, la obligación de abonar cada mes la cuota de la tarjeta de crédito con la que he pagado mi nuevo ordenador.

Artículo 4. Tengo derecho a viajar, que no quiera decir que tenga que ejercer ese derecho (¡con lo bien que se está en casita!). Esto, por el momento, se concreta en viajar todos los días laborables de mi casa al trabajo (¡qué triste!)

Artículo 6.  Tengo derecho (y transcribo literalmente) a casarme y formar una familia... ¿algún voluntario Beso?

Artículo 7. Tengo derecho a verter en este blog las palabras que decida en cada momento, lo que no obliga a nadie a leerlas, pero sí da derecho a que sean comentadas. Esas palabras podrán versar sobre el amor, ciencia-ficción (lo que algunos llaman religión), política o el último perfume que me he comprado

Artículo 8. Tengo el derecho a cotorrear con mis amistades, por teléfono o presencialmente, en cuanto tenga un minuto libre.

Artículo 9. Tengo derecho al trabajo, y más concretamente, a su alter ego, las vacaciones. Eso genera la obligación de disfrutarlas intensamente y obtener, además una (otra vez literalmente) remuneración equitativa y satisfactoria (¡ja!)

Seguiré meditando.... porque esto más bien parece la carta para Papa Noël, y aún falta para navidad...

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El patio de manzana

El patio de manzana

Desde el ventanal del comedor puedo ver el patio interior de la manzana donde se encuentra mi edificio.

Hay nuevos vecinos en el primer piso de una finca de, aproximadamente, 75 años, fea y sucia.

Pasan las tardes en la terraza, jugando a no sé qué juego extraño en un tablero de madera, con fichas rojas y negras, del que no conozco el nombre.

Son inmigrantes, hablando a gritos en una lengua que no conozco (apenas conozco muchas lenguas). Y se les ve relajados, tranquilos, con tiempo, una abuela con una permanente morena, un abuelo con grises bigotes, y alguna que otra chiquilla siempre solicita, dispuesta a escuchar una historia, a traer una bebida, a jugar, a tender la ropa.

No llevan mucho tiempo en la vivienda, pero están a gusto, han acomodado sus cosas en la terraza, y también algunos de los cachivaches que dejaron los anteriores inquilinos.

Me dan envidia. Yo he tenido que volver al trabajo el lunes. Me levanto a las 6 y cuarto de la mañana (madrugada, es de noche) para conseguir coger el autobús antes de las 8. Estoy en la oficina haciendo como que trabajo intensamente hasta las 3 (viva el horario de verano), voy al supermercado, y me traigo a casa las mil cosas que no debería comer para el régimen que necesito, y que no consigo empezar.

Me como la mitad del jamón serrano y la mital del queso en un sandwich pasado por el microondas, me siento en el comedor, frente al ventanal , a ver la telenovela, y entonces el juego y las risas de mis nuevos convecinos llegan a lo más profundo de mis orejas.

Todo esto para decir: "Cómo me fastidia no poder salir al balcón en pareo, sin que los malditos vecinos miren hacia arriba, cada vez que ondea mi cortina".

Soy mema

No, no me he vuelto loca, jajajaj. Es que me han invitado a un meme (no sé si se diría así), el primero. Y me encanta que me pregunten mi opinión, me hagan encuestas, y ser protagonista. Así que,... allá voy.

-¿Cuanto tiempo llevas blogueando? Ocho mesecillos, vamos, que soy una principiante. Y, conociéndome, a ver cuánto más me dura. Yo soy de empezarlo todo, y no acabar casi nada.

-¿Cómo te enterastes de la existencia de los blogs y te animaste a participar? Como me gusta la polémica, y conocer al enemigo, me metía yo por los foros del ABC, y después por los del 20minutos. Allí ví que mucha gente firmaba con algo que no era sólo un nombre, ni un correo electrónico, sino su propio blog. Y empecé a curiosear, y luego, por una vena exhibicionista, me apeteció contar mis cosas, y alguna de los demás. Cotilla que es una.

-Dime cinco blogs que sigas a diario o con mucha frecuencia. Más que cinco, serían cincuenta. Y así de loca voy, que, cuando no puedo entrar en dos o tres días, me encuentro con más de 30 post para leer. Por cierto, gracias Sergio por darme a conocer (y explicarme el funcionamiento de) Bloglines. Así jamás me pierdo nada de mis "imperdibles"

-¿Eres lector anónimo de algún blog?
Sí, de aquellos blogs eroticofestivos que me he ido encontrando, y en los que me da una vergüenza horrorosa escribir, y a los que, tristemente, tengo poco que aportar. Y luego también de algún otro en el que, inexplicablemente, el autor no permite comentarios.

-Algunos autores que te despierten especial simpatía...
Todos aquellos que están en mis enlaces, a los que leo, y que me responden a mí y al resto de visitantes.

-¿Qué blogs consideras de mayor calidad? No sé si se trata de calidad, pero sí los hay que especialmente me cautivan. Por la redacción, por la intimidad que comparten, por la intensidad que transmiten en sus escritos. Y ya no es tanto el blog, sino algunos posts en concreto que me dejan el alma temblando.

-¿Con que cinco blogueros te irías de borrachera? La cosa es que nunca me emborracho fuera de casa. Así que les invitaría a montarla de puertas para adentro. Y otra vez me repito, con todos y cada uno de los que leo y me leen. Sería divertidísimo.

-¿Con qué tres blogueros pasarías una noche de locura sexual? Esto es inconfesable, que luego me leen y todo se sabe, jajajja.

-¿Te has enamorado alguna vez de un bloguero? Cada día, de los sentimientos, de las palabras, de las fotografías...

-¿Has conocido a alguno más allá del teclado? No, y mira que, por una parte, me gustaría. Pocas veces coincide que los blogueros seamos de cerquita. Por otra parte, en el blog una sólo vuelca una parte de lo que es, así que quizá no fuéramos tan afines cara a cara, y sería una pena.

-¿Estas satisfecho con tu blog? Claro, va reflejando lo que quiero en cada momento, y es bastante fiel a mi persona. De todas maneras, cuando deje de estarlo, pues iré cambiando cosas. Respecto al diseño, pese a que es sencillo, he disfrutado mucho curioseando en otros blogs, para coger ideas, y creo que me ha quedado muy mono. Y los contenidos.... son estupendos ;-)

-Elije a entre tres y cinco blogueros para que contesten a estas preguntas en sus blogs. Me gustaría que lo hiciera Aynara, porque sus fotografías me encantan, y a lo mejor se anima a contar algo de sí misma. También Sergio, que sólo ofrece pinceladas de lo que es, y ya advierte que su blog "no es un diario personal". Cuanto más misterioso se pone, más curiosidad me entra. Pero seguro que se niega. Ah, Niño Melón, ¿quieres contar algo de ti? Pero, sin dejar la historia a mitad, ¿vale? Y por supuesto, todo aquel que llegue hasta aquí y quiera compartir con la blogosfera sus intimidades, que se anime.

Mi fotografía

Mi fotografía

Pues sí, los de Schmap me han solicitado una de mis fotos de Flickr para su guía de viajes de Valencia. Me ha sorprendido primero, generado desconfianza después, y por último, viendo que no soy la primera, ni la única ni la última persona a la que le piden una de sus "magníficas vistas del mundo", pues he aceptado su invitación. La foto en cuestión es una imagen del Ayuntamiento de Valencia, que hice en un día bastante lluvioso de enero, aprovechando que apenas había gente en la plaza, por la hora y por el clima. No sé si finalmente la elegirán, pero ilusiona. De algo me tiene que servir llevar mi pesada cámara todos los días a cuestas.

Sólo un día normal

Sólo un día normal

Ayer estuve en Madrid. Ida y vuelta en el mismo día (ya se sabe, cosas de trabajo) Lo mejor: ver a los amigos y compañeros, besos y más besos, y abrazos, y mejores deseos. Lo peor: largas reuniones en una sala enorme sin aire acondicionado y tres ventiladores para 90 personas (¡tres!), una botellita de agua de 1/2 litro por persona (¡viva la austeridad!), y mucho, mucho sueño, que eso de levantarse a las 5am para coger una avión, es horroroso.  

La comida fantástica. Un bar económico y sabroso, del que no recuerdo el nombre y menos dónde estaba situado. La variedad del menú, tamaño de las raciones, servicio excelente y precio económico, hará que vuelva, pese al par de kilos que he ganado, seguro. Por 8'50 € tallarines carbonara de 1º y pollo al ajillo con patatas fritas de 2º, café del tiempo y zumo de naranja natural de postre). Bueno, ya sé, tan mal no suena.

Largo día y grandes aprendizajes... espero.

Ya en el aeropuerto, que llegamos sobre las 9, nos aventuramos a conseguir la tarjeta de embarque en unas maquinitas tipo cajero. Y claro, como era de esperar, lo conseguimos, digo, casi. Todo fue muy rápido, pero en las dichosas tarjetas no aparecía ningún número de asiento. Total que, después de pasar por las maquinitas para ahorrar tiempo, nos tocó dirigirnos a una ventanilla. Y nos dieron otras.

Tras pasar por donde te cachean (a mí no, sí a mi compañera), llegamos al Duty Free, y me compré 2 frascos de perfume Moschino, de 45 ml. por 38 euritos. Y por que no tenía más tiempo. Es uno de mis lugares preferidos, una perfumería. Ummm. La pena es que los españoles no podemos comprar tabaco, libre, claro está, de impuestos.

Y después nos dirigimos a buscar nuestra sala de embarque, la E-75 (a tomar por c…) Media hora después arribamos a nuestro primer destino, la sala de espera. Atardecía, los aviones descansaban en la pista. Por fin avisto uno de esos horribles y sucios lugares destinados a los fumadores. Saco mi pitillo antes de acercarme, y me da una tos de mil demonios. Joder… tendré que esperar. Guardo el cigarrillo, saco el bocata de tortilla (perdí mi glamour hace unos días) y me como la mitad mientras esperamos.

Por fin a las 10 abren el mostrador, pasamos, por fin, al avión, que no tarda más de media hora en despegar. Debimos caerle bien a la chica del mostrador, pues nos asignó asientos en primera clase (¡!). Es la primera vez que viajo así, y tampoco hay gran diferencia: un sandiwich rancio y agua caliente con hielo. Viajamos mejor a la ida, en la puerta de emergencia, porque el espacio es bien amplio.

El tipo, me refiero al capitán, hace una serie de maniobras increíbles (sobre todo para una ignorante en las artes de la aviación como yo) que me animan a olvidarme que estoy dentro de este frágil y ruidoso cacharro. Y miro por la ventana. No puedo guardar en mi cámara las pruebas de lo más bonito que he visto en mucho tiempo (el cielo azul marino, sin estrellas, una franja naranja y otra azul turquesa en la línea del horizonte, y millones de luces allí abajo, formando increíbles dibujos con vida propia) porque la luz de "manténgase con el cinturón abrochado" sigue encendida. Así que ni pensar en hacer una fotico.

Y poco a poco, entre giro y pirueta, llegamos a Valencia (hogar, caluroso y húmedo hogar), caminamos 15 minutos para llegar a la salida (me ahogo, tengo que dejar de fumar), hacemos una cola de 10 minutos para coger un taxi, y un taxista chiflado que iba a 160, que se ha saltado no menos de 10 semáforos, y 15 euros  después, llegamos a casa, donde nos esperan unas camas calientes, ni pizca de brisa, un gato histérico (al que le voy a dar una paliza un día) y, por fin, ahora sí, el último cigarrito del día.

¡Me gusta el fútbol!

¡Me gusta el fútbol!

Ayer vi perder a España contra Francia en el Mundial. Bueno, para no decir mentiras, cambié de canal después del primer gol de Francia. Una auténtica pena. También tengo que decir que no lloré, jejeje. Para qué nos vamos a engañar: no me gusta el fútbol (aunque mejor que hubiera ganado España), lo encuentro absurdo (sobre todo los astronómicos sueldos) y me pone nerviosa.

Pero eso no me impide, ni a mi ni a la Josefina, disfrutar de los guapos que allí corren, en pantaloncillos, sudorosos y testosteronizados Riendo.

Lo mejor del partido fue cuando me llamó, y me dijo:

- ¿Estás viendo el futbol?

- Sí, hace un ratito.

- Hay un mulato que está como un queso. De Francia, lleva el número 12

- ¿Uno con la cara alargada y delgada?

- Sí, sí, el 12.

- Espera... sí, ese es Thierry Henry. ¿Te gusta? A mí no, demasiado flaco. 

- Mejor, para mí. Me tienes que sacar todas las fotos que encuentres en internet, tengo que tener un poster de él.

Charla que te charla (lo siento, conversación privada de chicas) y entonces nos dimos cuenta de que no oíamos lo mismo. Y tras indagar un rato, nos dimos cuenta de que yo veía antes que ella lo que estaba pasando en el mismo canal. ¿Sería por la proximidad al repetidor? (eso lo dijo ella, yo no entiendo). Y le dijo a su niño: "Clávale un tenedor a la tele, a ver si se acelera un poco". Nos reímos un montón. Luego colgamos y seguimos viendo el futbol. Bueno, hasta que cambié de canal... a los 10 minutos.

Dineritos

Dineritos

Ahora que estoy más tranquila.... ¡¡¡voy a salir en la tele!!!! (bueno, casi). He participado en ¿Quiere ser millonario?. Un compañero me pidió ser su comodín de la llamada, y yo le dije: "Vale, por el módico porcentaje del 1%". Y va a ser que sí, se ha ganado un buen pellizco. Cosas increíbles que pasan en la vida.

Bomboncitos

Bomboncitos

O caramelitos o yogurines o el mejor piropo que me han regalado en bastante tiempo. Pues sí, un niño de 24 años se ha puesto a ligar conmigo esta mañana a la salida del metro, y si lo dejo, me acompaña hasta el trabajo, ...

Hale, guapa, deja de sonreir, bájate de esa nube, y ponte a currar.

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Sin título I

Últimamente duermo bastante mal, creo que por el calor. Me suelo despertar entre las 4 y media y las 6 de la madrugada, siendo consciente de que no es la hora. Voy al baño, como en una nebulosa, entre el sueño y el desvelo. Y cuando vuelvo a la cama, más aliviada, ya estoy tristemente despierta. Y mientras espero a que el sueño vuelva de nuevo, divago, pienso en las cosas que tengo que hacer el día siguiente, y me percato de las muchas ganas de escribir que tengo.

Se me ocurren títulos originales, ideas sublimes, frases magistrales, versos increíbles, y toda suerte de palabras grandilocuentes. Luego suena el despertador, me doy cuenta de que he tardado en dormirme más de una hora, que ya he de levantarme, que estoy cansada, que me duele el cuello, y me prometo que, después de la ducha y el café, escribiré un poquito en el ordenador.

Entonces abro el "corazones", y me juego unas partidillas antes de correr a arreglarme, y correr hacia el metro. Y en el metro, escucho música y oteo el vagón con avidez, en busca de un asiento. A veces lo logro y voy escuchando música y pensando en las tareas que tengo pendientes de ayer, en las nuevas para hoy y los próximos días. Hemos ideado un sistema de reuniones de 10 minutos (que nos duran entre media hora y tres cuartos) para agilizar las tareas y comunicarnos mejor. Y me he dado cuenta de que ahora trabajo más, y tengo menos tiempo de leer los blogs. Huid de estas geniales ideas, que dan mucho trabajo.

A mediodía me como las alubias con alegría, y aprovecho para trabajar un poco más mientras como, pero también leo a los cibercolegas, y enseguida, la oficina se llena de gente, y apuro los minutos, y a las siete, o la ocho, salgo corriendo a casa de mi madre, que ya no la ayudo pero le hago compañía. Y el metro es imposible a esas horas. Y la cuesta me mata (tengo que bajar unos kilates) Cenamos, vemos la tele, nos tomamos unos vinos, y me quedo dormida en la silla.

Y vuelvo a empezar. Y me doy cuenta de que no tengo tiempo, ni vida, ni nada inusual. Pura rutina, que se ve alterada, unicamente, cuando vengo a mi casa, como ahora, a ver a mi gato, a airear la casa, a mirar mi correo, los blogs, a chatear un rato, a pensar en mis cosas.

Ya son 33 y no me hallo, aunque no me quejo, pero tenía objetivos en la vida, sueños e ilusiones, y me doy cuenta que el tiempo pasa demasiado deprisa, y cada día que pasa, estoy menos cerca de hacer lo que quería.

En fin, que "Sin título I" es un buen título, cuando no tengo grandes cosas que contar, ni que pensar, y sin embargo, quiero ser escuchada. Creo que voy a llamar a la Josefina, y le estropeo la siesta.

666 (repetición)

Glups.... los problemas de internet, vamos, como una novata Avergonzado

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